La lancha nos dejó en la triple frontera entre Perú, Colombia y Brasil, lo malo es que el descenso se realiza en una isla, así que es obligatoriamente necesario alquilar una canoa que te lleve hacia cualquiera sea el país en el que quieras caer.

 

En nuestro caso, fuimos con un chico que nos vino a ofrecer llevarnos hasta Colombia por 5 soles. Nos pareció accesible, incluso si luego resultara que el precio era 5 soles cada uno (10 en total) seguía pareciéndonos un precio razonable, así que aceptamos.

Nuestra idea era ir a Brasil, pero como sabíamos que, desde Leticia, la ciudad fronteriza colombiana, se podía llegar caminando hasta Tabatinga, la ciudad frontera de Brasil, aceptamos.

 

Cruzando la triple frontera Peru Colombia Brasil

 

Primero, recorrimos un pequeño tramo de no más de 5 minutos, en donde el chico se presentó y nos preguntó de dónde veníamos; todo parecía muy bien por ahora.

La canoa se detuvo y el chico nos guio hasta el edificio de migraciones de Perú, donde marcamos la salida.

 

Luego, volvimos a subir a la canoa y descendimos en el edificio de migraciones de Colombia, ya que este muchacho nos dijo que tendríamos que marcar la entrada allí. Nos pareció un poco raro, ya que no pensábamos quedarnos en Colombia, pero por las dudas lo hicimos.

Cuando salimos del edificio, el chico se dispone a cobrarnos y nos dice que son 20 soles.

Wa le explicó que él nos había dicho que eran 5, y éste le dice que sí, son 5 por persona y por viaje, es decir, 10 soles por llevarnos a migraciones Perú y luego 10 más por llevarnos a migraciones Colombia.

Wa continúa diciéndole que no es eso lo que nos dijo, porque él nos había dicho que el costo de 5 era hasta Colombia, pero el chico insistía en que no.

Finalmente, luego de estar discutiendo un rato, Wa le dice que va a acceder a pagar esa cantidad pero en dólares, porque no teníamos más soles, y le da el único billete que teníamos, uno de U$S 20.

El chico lo agarra y comienza a alejarse, a lo que Wa va detrás y le dice que le tiene que dar el vuelto, a lo que el muchacho responde muy suelto de cuerpo “Pero 20 soles y 20 dólares es lo mismo”.

 

Mi querido… a ver, ¿cómo te lo digo?

Estuvimos 2 meses en Perú, donde se usan soles, y 2 más en Ecuador, donde se usan dólares… a nosotros, no.

 

Sólo por si no lo sabían, 1 dólar equivale a unos 3 soles, aproximadamente. Es decir, los 20 soles que él nos cobró, equivalen a 7 dólares.

Siete dólares.

Y el tipo se quería ir con los 20, diciendo que era lo mismo.

 

Total, que terminó diciéndonos que no tenía cambio y llevándonos a un local donde una señora nos cambió los dólares a pesos colombianos (a un valor de cambio bastante desfavorable para nosotros) y con eso pudimos pagarle el equivalente a 20 soles.

 

Con un poco de rabia a flor de piel por este intento de estafa, nos pusimos a caminar por Leticia, la ciudad frontera de Colombia, en dirección a Tabatinga; nuestro fin era llegar al muelle de esta ciudad para averiguar cuándo salían los barcos hasta Manaos.

 

Leticia Colombia calle

 

El cambio de país sólo se hizo notar por el cambio de idioma en las publicidades callejeras.

 

Prohibido ingreso de indigenas Tabatinga Brasil

Y algunos, como éste que prohibía el ingreso de indígenas, eran muy raros…

 

Bueno… quizás también se hizo notar por carteles como este:

 

Llegando a Brasil Tabatinga

 

Finalmente, dimos con el muelle, y nos llevó un tiempo dar con el tipo de barco que buscábamos, ya que para llegar a él había que meterse por un camino al costado del muelle, y atravesar un portón que siempre estaba abierto.

 

Cuando encontramos el barco carguero, justo estaban descargando mercadería.

 

Barco Rei Davi Tabatinga Brasil

 

Barco de carga Rei Davi Tabatinga Brasil

 

El nombre del coloso figuraba como Rei Davi, y era, efectivamente, el famoso barco donde podés ir durmiendo en hamacas paraguayas.

 

Hablamos con un señor de la tripulación para consultar los precios, y él fue a buscar al dueño para darnos mayor credibilidad, digo yo.

Nos contaron que el barco zarparía recién el día viernes (estábamos a miércoles) y que en hamaca costaba 200 reales por persona (U$S 50), y en camarote, 400 (U$S 100); nos dijeron también que nos estaban haciendo precio, cosa que no creímos ni por un segundo porque hasta ese momento no habíamos pedido rebaja… o quizás lo dijeron justamente para que no la pidiéramos.

 

Hay que destacar que este precio incluía desayuno, almuerzo y cena a bordo.

 

Sacando cuentas, y volviendo a recordar que no teníamos hamacas, y que si las comprábamos después tendríamos que enviarlas a Uruguay (porque pesan lo suyo) y el costo del envío sería elevado (porque como vendedores callejeros somos un desastre) sumando el costo del pasaje, las hamacas y el envió a Uruguay después, la diferencia entre elegir ir con hamacas o en camarote no era mucha, así que elegimos el camarote.

También nos hacía un poco de fuerza el hecho que habíamos conocido varias personas que habían hecho el viaje por el Amazonas en hamaca, y a todos les habían robado algo de la mochila, o la mochila entera, ya que, al parar el barco en varios pueblos y a cualquier hora, siempre hay gente bajando y subiendo del barco, y si justo estás dormido en ese momento, nadie asegura nada.

 

Nos decantamos por elegir el camarote, y mientras esperábamos que viniera la persona encargada de cobrarnos, le preguntamos al muchacho con el que estábamos coordinando, si podríamos pasar esas 2 noches previas a zarpar, dentro del camarote, ya que no teníamos dónde quedarnos, y no podíamos gastar más dinero.

 

Él nos dijo que no, pero que había un hotel cerca que era barato.

Le dijimos que por más barato que fuese, no podíamos gastar más dinero y que lo que pensábamos hacer era poner la carpa en la calle nomás, en algún lado medio escondido (convengamos que esa zona no se veía nada segura de día, mucho menos en la noche).

 

El tipo se rió, pero no dijo nada más.

 

Cuando vino el chico que nos cobraría, como le vimos cara de bondadoso, le hicimos la misma pregunta, aun estando el tipo que nos había dicho que no, al lado.

No sólo era la cara lo que tenía bueno, el corazón también, nos dijo que probablemente sí, que no creía que hubiera problema.

 

Voy a hacer un paréntesis acá para aclarar que todo este diálogo se desarrollaba en una mezcla de español con portugués nada convincente.

 

El otro tipo trató de saltar y decirle al bueno que no se podía, pero él dijo que iba a consultar mejor, y nos preguntó si no teníamos hotel; ahí salté enseguida y le dije que teníamos carpa y pensábamos quedarnos en la calle nomás, por eso si pudiera aunque sea dejarnos poner la carpa en el barco, estaríamos agradecidos.

 

Vale aclarar que además de nosotros, habían unas 3 o 4 personas más que habían llegado ese mismo día pero iban en hamacas, y ellos si podían pasar esos días, hasta que el barco zarpase, a bordo… entonces, si no nos dejaban a nosotros, que estábamos pagando algo más caro, ni siquiera poniendo la carpa en cubierta, me parecía injusto.

 

Rei Davi barco de carga Tabatinga Brasil

Asi se veía el primer piso del barco antes de llenarse de hamacas

 

 

Al final, el bueno fue a hablar con alguien y volvió con una sonrisa; nos dijo que podíamos poner la carpa en el último piso del barco, arriba del todo.

 

Allá fuimos, sintiéndonos realizados.

 

Cuando llegamos al tercer piso, decidimos volver a bajar con mochilas y todo para ver si podíamos ir al edificio de migraciones de Tabatinga a marcar la entrada a Brasil.

Cuando volvemos a bajar la escalera, una señora viene corriendo con una llave en la mano, y a lo lejos, el señor bueno nos sonreía.

 

-Pueden quedarse en el camarote -dijo ella, y nosotros no sabíamos cómo agradecerle a ella y al otro muchacho, y al mejor estilo japonés, inclinábamos la cabeza al señor bueno que estaba más lejos mientras no dejábamos de sonreír, para dejarle claro que estábamos muy agradecidos.

 

Puerta camarote Rei Davi barco Tabatinga Manaos Brasil

 

No sólo nos estaban dando un lugar para pasar esas 2 noches que de no ser así, pensábamos pasarlas en la carpa, en una zona no muy segura, sino que además era nada más ni nada menos que en el camarote, es decir, una habitación con 2 camas, baño completo , aire acondicionado, electricidad, wifi y frigobar.

 

Esto sí, era un lujo… ¿estaríamos siendo recompensados por la estadía de Pantoja?

 

 

Usamos esos dos días que nos separaban del comienzo de la tercer y última parte de la travesía amazónica, abasteciéndonos de líquidos embotellados, por si después resultaba que no había agua potable en el barco. Teníamos una botella con filtro, pero también queríamos aprovechar el frigobar, así que metimos cuantas botellas pudimos, conseguimos café y azúcar, que tantas veces ofició de cena, y esperamos a que llegara el viernes.

 

También aprovechamos a hacer el trámite de entrada en Brasil, y acá, la Joy del futuro les va a contar algo: metimos la pata en no marcar la salida de Colombia.

 

Pero los voy a dejar picando porque va a venir más información al respecto en el próximo post, dónde quizás, podremos hablar con más certeza y propiedad del tema, cosa que ahora, no puedo.

También comprobamos que Tabatinga fue, hasta ahora, la ciudad con más trafico de motos que vimos en la vida. Dicen que Vietnam es peor, pero no creo que esté muy lejos de esto.

 

 

Encontramos en Tabatinga un almacén donde atendía un señor que a veces se quedaba dormido, y se despertaba cuando nos acercábamos al mostrador con todos los productos en brazos. Cuando la primera vez que fuimos notó que eramos turistas, nos empezó a indicar, en cada compra, cuánto valía cada cosa que estábamos llevando, y sentimos con mucha alegría, que al menos en Tabatinga, no nos inflaban los precios.

 

 

 

 

 

Y AL FIN LLEGÓ EL VIERNES

 

 

 

Finalmente, llegó el día en que el barco zarparía y nosotros teníamos una información que habíamos adquirido la noche anterior.

 

Mientras estaba yo apoyada contra la baranda del barco, a la salida de mi camarote, veo salir al señor bueno del camarote de al lado… ¡El señor bueno era nuestro vecino!

Aproveché a preguntarle a qué hora era el desayuno al día siguiente, ya que los dos días que el barco estuvo parado, obviamente, no incluían el alimento para quienes ya estábamos allí, sino que recién teníamos derecho a eso a partir del viernes, el día que zarpaba el barco.

 

Él me dijo que no habría desayuno ni almuerzo el primer día porque el barco zarpaba al mediodía, pero que sí habría cena, a las 17 hs. También aprovechó a comentarme que antes de zarpar, nos vendrían a buscar a las 8:00 para que la policía pudiera revisar el barco. También tendríamos que bajar e ir a hacer un papeleo previo para poder volver a subir.

 

Sí, un bajón, pero no podíamos quejarnos después de la suerte que habíamos tenido.

 

Así que lo primero que hicimos ese viernes fue precisamente eso, bajar a las 08:00, luego de que nos vinieran a golpear la puerta, y hacer una serie de papeleos con la policía, que incluían verificar nuestros pasaportes, sacarnos una foto (convenientemente desde arriba, un ángulo muy favorecedor, como bien es sabido por todas aquellas personas menores de 40), ponernos una pulserita de papel fluorescente que debía durarnos todo el viaje, y hacernos esperar unas dos horas con todas nuestras pertenencias en fila en el piso.

Cuando finalmente pudimos acercarnos al barco para abordar, vimos con desilusión que no sólo había una fila enorme de gente para subir, sino que además había policías que estaban revisando los equipajes. Ya estábamos sufriendo, porque todo está dispuesto de forma tan metódica en nuestras mochilas, utilizando técnicas milenarias de los maestros del tetris, que ya nos imaginábamos volviendo a acomodar todo de nuevo pero como venga, a las apuradas, no pudiendo cerrar las mochilas, en fin… nada bueno pintaba esta revisión policial.

 

De repente, se acerca un policía con cara de Bull Dog, y nos pregunta de dónde somos mientras nos pide los pasaportes. Los miró con una ceja levantada, y nos preguntó hacía cuanto estábamos viajando; cuando le respondimos que hacía ya 8 meses estábamos así, y que estábamos recorriendo toda América, nos devolvió los pasaportes y nos dijo que subiéramos… así, sin revisarnos nada.

 

Control para subir barco carga Tabatinga Brasil

 

Seguíamos en racha.

 

Allá fuimos, y nuestro miedo ahora era no acordarme a quién le había dado yo las benditas llaves del camarote cuando salimos a las apuradas en la mañana, pero el muchacho en cuestión nos reconoció antes que pudiésemos siquiera buscarlo, y nos trajo las llaves.

 

¿Vieron cuando todo sale tan bien que asusta?

 

Y sobre las 13 horas, el barco se mandó un bramido que nos hizo temblar las tripas, a modo de aviso… por fin, nos estábamos moviendo, viendo como el puerto de Tabatinga se hacía cada vez más chiquito.

 

Puerto de tabatinga Brasil

 

 

 

 

 

 

3 DÍAS NAVEGANDO POR EL AMAZONAS EN UN BARCO DE CARGA COMERCIAL

 

El Rei Davi era un barco de carga, de estos que van parando en cada pueblito a orillas del río Amazonas, donde cargan y descargan mercadería.

La paz de estos pueblos a orillas del Amazonas se veía interrumpida cuando se oía el rugido del barco… Y la nuestra también, porque no importaba que fuesen las 3 de la tarde o las 5 de la madrugada para que el barco bramara con toda su fuerza; esa fuerza que cuando te agarraba dormido te despertaba de sopetón y te llevaba unos segundos acordarte que no estaba pasando nada malo. Yo que dormía en la litera de arriba, a escasos centímetros del techo, me sorprendí de no haberme dado ningún golpe en la cabeza levantándome de golpe, cuando esa corneta, más fuerte que 10 bocinas juntas del camión más grande del mundo, sonaba en la madrugada.

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El muelle cobraba vida a medida que el barco se acercaba, anunciando su llegada.

 

Pueblo muelle en el camino a Manaos Brasil⠀⠀

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Los vendedores ambulantes se preparaban para subir a ofrecer sus productos. Los trabajadores del muelle y los del barco preparaban los brazos para bajar cajas. Algunos tripulantes se ajustaban los bolsos bajo el brazo. El capitán, imagino, abría bien los ojos para encallar correctamente.

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Y uno no podía más que ver pasar todo, como en cámara lenta, imaginando cuantas historias se esconden en cada arribo de cada barco del mundo, y cuantas más comienzan cuando otro zarpa.

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Porque viajar no es sólo trasladarse de un lugar a otro.⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀

Viajar es vivir todo eso que hay entre medio y aprender a ver más allá de lo que los ojos pueden captar.

 

Y de repente, todo volvía a estar en paz.

Bueno, en paz en paz no, porque esto es Brasil gente, así que justo en el piso donde nosotros estábamos, el segundo, era donde había menos hamacas y las pocas que había fueron apareciendo horas después a medida que subía gente en los pueblos donde el barco paraba, aunque la mayoría se concentraba en el piso de abajo, pero el segundo piso era también el sitio de esparcimiento, donde había una mesa de pool, una pequeña tienda que vendía mayormente snacks y bebidas, mesas y sillas plásticas, y un parlante enorme, como de 2 metros de alto, que sonaba toda la tarde y parte de la mañana con música romántica o movidita, en portugués y en español.

Segundo piso barco carga Tabatinga Manaos brasil

Así de vacío estaba el segundo piso cuando zarpamos

 

Como nosotros somos bichos que rehuimos de los ambientes festivos donde hay mucha gente que no conocemos, no solíamos ir para allá, pero el primer día, como teníamos que aguantar el hambre hasta las 17 hs, cuando servirían la cena, nos acercamos a la tienda a preguntar si tenían algo para comer que no fuesen snacks. La señora nos dijo que sólo tenía “salada” y nosotros, entendiendo que se refería a una ensalada, le dijimos que no porque buscábamos algo más contundente.

 

Segundo piso barco carga amazonas Tabatinga Manaos Brasil

 

Y acá de nuevo la Joy del futuro viaja en el tiempo para contarles un secreto: lo que la señora nos ofrecía, sabríamos más adelante, era X-Salada (pronunciado “yisalada”) que es la forma en que los brasileros del norte le llaman a las hamburguesas de carne en dos panes acompañadas de cebolla lechuga y tomate. Estos últimos ingredientes son los que le dan el nombre de “salada”.

¿Y la X?

Ni idea, tampoco abusen de mi conocimiento, ingratos… a lo mejor es porque generalmente es una hamburguesa grande (y de esto, doy fé).

No sé, usen su imaginación.

 

Y ya que hablamos de comida…

 

 

 

 

 

 

 

LA ALIMENTACIÓN A BORDO

 

 

La segunda gran emoción (después de zarpar) fue conocer nuestra primera comida, así que a las 17 hs en punto, estábamos en el piso de abajo, atentos a la más mínima señal, para ver dónde íbamos a comer, y qué sería lo que ingerirían estas dos anatomías alimentadas de forma algo rudimentaria los últimos dos días.

 

De pronto, una campanita sonó y aunque sonó a que empezaba el recreo, lo que en realidad estábamos haciendo era entrar al ring… todos nos acercamos a una puerta de vidrio, donde estaba la señora con la campanita, y en fila, comenzamos a entrar.

 

Las comidas se ofrecen en la modalidad de tenedor libre, y suelen haber unos 4 platos para elegir.

De esos 4, hay 3 que siempre van a estar: el arroz, los tallarines, y los porotos.

El cuarto plato suele ser el que varía.

En nuestro caso, algunas veces nos tocaba un revuelto de carne enlatada (nosotros la conocemos como Corned Beef) con cebolla y zanahoria, otras veces era pollo al horno, otras fue carne vacuna en estofado, otra vez fue una sopa (claramente hecha con restos de pollo de la comida anterior).

 

Comida en barco amazonas tabatinga manaos brasil

 

Y en algunas ocasiones había postre, el cual era ofrecido en una porción muy pequeñita, en un vasito de plástico tamaño vaso de licor.

El postre podía ser flan, o un trozo de dulce de guayabada con crema de leche (nata). 

 

En cuanto a la bebida, en el comedor había “canilla libre” de jugo, agua, farofa (una especie de harina de yuca que se come muchísimo en el norte de Brasil), sal, ketchup y mayonesa.

 

El desayuno consistía en café, leche, pan de panchos, un Molho de Salsicha (que es como una crema con panchos, cebolla picada y morrón, que se come mucho por estas zonas), avena con leche, y manteca.

 

Ahora, les vamos a dejar unos datos importantes que fuimos aprendiendo con el tiempo sobre las comidas:

 

  • Podés comer allí en los platos que ofrecen, o podés llevarte tu propio plato o tapper, y meter la comida, e irte a comer a otro lado. El tamaño del tapper no importa, incluso mucha gente se servía mucha comida en un tapper grande a la hora de la cena, por si le entraba hambre después, ya que la cena era muy temprano.

 

  • Lo mismo podés hacer con el jugo, servirte en una botellita y llevártelo todo afuera.

 

  • Podés servirte la cantidad de comida que quieras, y la cantidad de veces que quieras, si ya todos los demás se sirvieron.

 

  • Solamente una vez, había una señora sirviendo la carne (cuando hubo carne vacuna) como a modo de controlar, pero aun así, nos preguntó cuántos pedazos queríamos.

 

  • Y otro detalle importante a tener en cuenta son los horarios de las comidas.

 

A la fecha que nosotros fuimos, los horarios eran los siguientes:

-Desayuno: de 06:00 a 07:00

-Almuerzo: de 11:00 a 12:00

-Cena: de 17:00 a 18:00

 

Lo malo de esto, es que quedaba un puente muy grande entre la cena y el desayuno, por eso mucha gente usaba su tapper para servirse la cena y se guardaba la comida para después.

 

Otra cosa que molestaba era que el desayuno fuese tan temprano.

Nosotros fuimos el primer día, pero ya después optamos por no ir más, y tomarnos un café del nuestro, un poco antes del almuerzo.

 

Otra cosa a tomar en cuenta es que, no sólo anunciaban que la comida estaba lista con la campanita, a modo maestra de escuela anunciando el recreo, sino que además, si estabas en camarote, te golpeaban la puerta bastante fuerte, que siendo de metal, el bochinche que hacía era considerable.

Ojo, me parece algo bueno, porque así era imposible quedarse dormido y perderse una comida… pero para nosotros que elegimos obviar el desayuno a propósito para descansar mejor, el hecho que nos golpearan la puerta a las 06:00 de la mañana habiéndonos dormido a las 04:00 no nos hacía mucha gracia (recuerden que siempre que podemos, nos convertimos en vampiros).

Pero bueno, como les decía, eso es un tema nuestro por ser tan nocturnos, en realidad está bueno que avisen.

 

  • Y por último, cuando aprendimos el truco del tapper, preferimos ir a buscar la comida en nuestras ollitas y comer en el piso de arriba, ya bien en el camarote o bien en una de las mesitas mirando el rio, pero si elegís comer en el comedor, tomá en cuenta algunas cosas:

 

Vas a estar pegado/a a otras personas ya que las mesas del comedor son largas con taburetes altos fijados al piso, uno al lado de otro.

La modalidad es hacer una fila, y la gente entra de a poco, así que a medida que van terminando de comer algunos, otros van tomando su lugar, por lo que generalmente hay un cierto flujo de gente pasando por detrás de uno, pechando y pidiendo permiso.

 

Comedor en barco carga Tabatinga Manaos brasil

 

  • Es probable que te venga calor, porque al ser un cuarto tan pequeño con tantas personas, y sumado al hecho de que vas a estar comiendo alimentos calientes, en un clima que ya de por sí es muy caluroso… bueno, no hay que pensar demasiado para saber que vas a sudar la gota gorda. Ojo, había aire acondicionado ahí dentro, pero nunca lo notamos.

 

  • Afuera del comedor, en la cubierta del piso inferior del barco, hay una especie de panel metálico con varios grifos, de los cuales sale agua en teoría potable, todo el día. También hay vasitos al lado, así que tampoco había tanta necesidad de llevarse el agua uno mismo.

 

Nuestro consejo, para comer más cómodos es que lleven un tapper, se sirvan la comida y la bebida, y coman en otro lado, para mayor comodidad.

 

Comida en olla de barco amazonas tabatinga manaos brasil

 

Además… ¿cuántas veces vas a tener la oportunidad de comer mirando directamente a la selva Amazónica?

 

Vista Amazonas y selva amazonica barco Brasil

Comer viendo estos cielos pintados y esos arbolitos locos

 

 

 

 

 

 

LA HIGIENE A BORDO

 

En cuanto a los baños, no podemos darles demasiada información porque nosotros teníamos el del camarote, pero les cuento lo que pudimos observar.

 

  • Sobre la cubierta del piso inferior, donde están las hamacas, hay piletas (lavamanos) con jabón líquido, y espejos. Están a la vista de todos, así que quizás no sea lo más cómodo para ponerse a sacar puntos negros de la cara, pero si van a poder lavarse las manos y los dientes allí. Eso sí, con agua del rio Amazonas.

 

  • En cuanto a los baños públicos en sí, la parte que a todos nos pone nerviosos, y las duchas, nosotros no los visitamos, pero tenemos entendido que estaban en buenas condiciones.

 

  • Hablando de duchas, acá va un dato que a mucha gente no le hace mucha gracia: te vas a tener que bañar con el agua del rio Amazonas, es decir, con agua fría y marrón.

El tema del frío no molesta porque hace tanto calor todo el tiempo que hasta se puede llegar a agradecer (además está fría, pero no helada) pero en cuanto al hecho que sea agua del rio… bueno, a nosotros no nos parece algo tan negativo, pero es un dato a tomar en cuenta si sos muy tiquismisquis con el asunto.

 

  • Para lavar la ropa vas a tener que hacerlo con el agua de la pileta, aunque pudieses permitirte pagar para que te la laven, sonaste, porque no hay ningún servicio de lavado a bordo ni nada por el estilo, así que a la vieja usanza.

La gente que estaba en las hamacas colgaba la ropa de varios lados, ya bien de los ganchos de los que colgaban las hamacas, o de las hamacas mismo, incluso de las barandas del barco.

Si vas en camarote, en el baño hay un cable atado en el baño (sin electricidad) para colgar la ropa, y les cuento que de un día para el otro ya tienen ropa seca para usar.

Nosotros creíamos que no íbamos a tener que lavar nada por 3 días de viaje, pero el calor es tan intenso que la ropa no te va a durar mucho tiempo con olorcito a rosas.

Es verdad que, en nuestro caso, dentro del camarote estábamos bien con el aire acondicionado, pero sólo al salir a comer en la mañana y en la tarde, ya quedábamos todos chivados, así que sí, lavar la ropa te va a sacar de un apuro.

 

 

 

 

 

ACTIVIDADES EN EL BARCO

 

Más allá de esa mesa de pool en el segundo piso y el super parlante que pasaba música todo el día, la última noche que estuvimos en el barco se hizo un juego de bingo, en el cual los premios era pura cerveza (si no mal recuerdo, el precio mayor era una funda de 12 latitas). Como a nosotros no nos gusta la cerveza no participamos, pero era gratis. También se la pasaron anunciando a una “celebridad”, según decían… un tal Pitoco.

Cada dos segundos, el señor que anunciaba el bingo decía por el altoparlante que iba a estar “Pitoco, la sensación del momento”, pero nunca supimos quien carancho era el famoso Pitoco porque huimos del ambiente festivo (somos bichos, ya saben).

Y sospechamos que Pitoco tampoco era tan famoso.

 

 

 

 

 

¿HAMACA O CAMAROTE?

 

Para responder esto, lo mejor será hacer una lista de pros y contras, y que cada uno evalúa, ya que es una opinión que varía mucho según varios aspectos.

 

Hamacas en primer piso barco Tabatinga Manaos Brasil

 

 

Hamaca

 

Pros

-Pasaje más barato

-Estás todo el tiempo viendo la selva Amazónica, lo que hace más posible el avistamiento de delfines y otros seres.

 

Contras

-Vas muy pegado a gente que no conoces, que pueden incluir personas en estados etílicos dudosos, o niños juguetones.

-El calor se siente más. Es cierto que corre un aire agradable en cubierta, pero sigue sintiéndose calor.

-Si tenés el sueño liviano, vas a necesitar antifaz y tapa oídos.

-Puede que tengas que esperar tu turno para cargar tus artefactos electrónicos.

-Tenés que estar muy pendiente de tu mochila para evitar posibles robos.

 

Hamacas en primer piso del barco amazonas tabatinga brasil

 

 

Camarote

 

Camarote dentro barco carga Tabatinga Manaos Brasil

 

Pros

-Mayor independencia y privacidad.

-Acceso a electricidad todo el tiempo.

-Camas cómodas con almohadas.

-Baño privado con ducha y papel higienico.

-Aire acondicionado.

-Frigo bar independiente para mantener comida que sobre o bebidas frías.

-Mayor seguridad para proteger tus pertenencias.

 

Contras

-Más caro.

-No hay ventanas, así que no vas a ver nada el Amazonas a menos que salgas.

 

Camarote aun ordenado barco carga Tabatinga Manaos Brasil

Primer día en el camarote… todo pulcro y prolijo

 

 

Camarote por dentro en barco carga Tabatinga Manaos Brasil

Segundo día en el camarote… ejem…

 

 

Cara de circunstancia en camarote barco amazonas tabatinga manaos brasil

Cara de “nos estamos yendo del camarote” en el día 3

 

 

En resumen, depende mucho de la forma de viaje que estés haciendo, lo que estés buscando, y cómo es tu preferencia.

 

Por ejemplo, si estás haciendo un viaje de 1 o 2 meses, no sería tan molesto cargar con una hamaca en la mochila después, pero si estás haciendo un viaje de años, la cosa cambia.

También es distinto si tenés habilidades para vender (que podés vender la hamaca) o no, o si sos muy bicho o menos bicho, qué tanto te pueda molestar la carencia de un espacio personal, si tenés que concentrarte a bordo para escribir o realizar cualquier otro trabajo, etc.

 

Por eso no nos animamos a dar un veredicto final, sino que te dejamos las pautas para que vos veas cual opción puede servirte más a vos.

 

 

 

 

 

OTRAS CONSIDERACIONES A BORDO

 

¿Los comieron los mosquitos?: esto es algo que uno suele imaginar antes de llegar siquiera a Tabatinga, pero estando a bordo te das cuenta que no sólo no te comen los mosquitos, sino que es muy difícil ver uno. Realmente, no sé si es por el hecho de estar en medio del agua, o si algunos bichos más fuertes se los comen, pero la cosa es que era raro ver mosquitos. Incluso era raro ver cualquier otro bicho, el barco estaba muy limpio y nunca nos cruzamos con seres extraños que amenazaran con chuparnos la sangre o mordernos, ni dentro del camarote, ni afuera.

 

¿Se suben vendedores ambulantes en los pueblos? Sí, se suben. Venden comida, snacks, anteojos de sol, de todo un poco.

 

¿Se puede bajar del barco cuando para en algún pueblo?: sí, podés bajar y recorrer el pueblo, a veces demoran media hora en un pueblo y a veces hasta 2 horas, tiempo que depende de la cantidad de cosas que tengan que cargar/descargar. Eso sí, tenés que estar atento a que no se vaya sin vos.

 

¿La tienda de a bordo es cara?: sí, a ver… no es cara comparada con Uruguay (nada es caro comparado con Uruguay) pero sí es cara comparada con los precios de Tabatinga, por ejemplo. Aun así, son precios accesibles. Para que se hagan una idea, nosotros en una oportunidad compramos dos paquetes de galletitas, uno de obleas y otro de galletas con chispas de chocolate, y nos costó 3 reales cada paquete.

 

¿Se puede beber alcohol a bordo?: sí, de hecho, lo que más vendía la tiendita era cerveza.

 

¿Hay wifi en el barco?: sí y no. Haber hay, pero únicamente funciona cuando está parado en algún pueblo, y aún así, a nosotros nos funcionó en los primeros dos pueblos que paró el barco (además de Tabatinga) ya después de eso, podíamos conectarnos, pero no había servicio de internet.

Cuando el barco paró en Manaos, recién ahí volvimos a conectarnos.

Desconocemos si esto sería por la cantidad de gente intentando conectarse al mismo tiempo, o por otro tema.

 

¿Había muchos extranjeros?: no, de hecho nosotros y una pareja de Venezolanos fueron los únicos que identificamos como extranjeros. La mayoría de la gente parecía acostumbrada a estos viajes, y también había muchas familias a bordo con niños pequeños.

 

¿Se puede alquilar la hamaca a la gente del barco?: No, al menos no en éste barco. Más adelante hablamos con una chica que tomó un barco parecido, pero desde Belén hasta Manaos, y allí sí le alquilaban la hamaca… así que supongo que depende la empresa en la que vayan.

 

¿Y la pulserita de papel que les puso la policía no se les salió al bañarse?: yo no sé si esta pregunta me la haría solo yo, pero por las dudas la agrego. ¡No, no se sale la condenada! De hecho, Wa se la arrancó al bajar, pero a mí me duró varias duchas más. Igual te digo una cosa… nadie la chequeó cuando bajamos.

 

-Si hay tormenta ¿puede ser peligroso?: nosotros vivimos una sola tormenta a bordo, y bastante fuerte, pero lo único que pasó es que tuvieron que bajar las lonas a los costados del barco para que la gente no se mojara, y que, además, el barco se bamboleó un poquito… pero UN POQUITO EH. Nada como para salir a vomitar como Linda Blair.

 

 

¿Les provocó mareos?: para nada. Ojo al piojo, creo que nosotros no somos muy propensos a marearnos en barcos, pero la verdad es que casi no te enterabas cuando el barco estaba andando.

 

¿Cuánto dura el viaje?: dura 3 días de Tabatinga a Manaos, y 5 días de Manaos a Tabatinga (esta diferencia esta dada porque en un sentido bajás, y en otro subís). Claro que los tiempos son relativos y pueden varias según las condiciones climáticas, pero en nuestro caso fueron 3 días clavaditos.

 

¿En los pueblos sube la policía a controlar?: A nosotros nos pasó en 2 oportunidades, que la policía subió a revisar el barco, y nos golpearon la puerta como si se viniera el fin del mundo. Al final, no revisaron nada cuando vieron que abrimos y no entendíamos nada. No sabemos si es un procedimiento común o si justo estaban buscando a alguien, pero lo contamos a modo de anécdota, para que si les pasa, no se asusten (tanto).

 

 

Luego de 3 días, el barco ataba amarras en Manaos, una ciudad grandota que no tiene tanto como lo que uno quizás esperaba, pero si rascás bien, podés llegar a encontrar cosas valiosas.

Y como acá culmina nuestra Travesía Amazónica, vamos a dejarles resumido cómo la realizamos nosotros con todos los datos básicos enlistados.

 

Los precios que figuran son por 1 persona.

 

* Del Coca (Ec.) a Rocafuerte (Ec.)

– Empresa Kamu Kamu

– Lancha

– U$S 18,75

– Almuerzo incluido los sábados y lunes.

– Hora de salida: 07:30

– Duración: 10 horas.

 

*De Rocafuerte (Ec.) a Pantoja (Perú)

– Hablar con los lancheros del pueblo.

– Canoa

– U$S 10

– Hora de salida: negociable, pero no salen después de las 17 hs.

– Duración: 2 horas

 

* De Pantoja (Perú) a Iquitos (Perú)

– Lancha

– U$S 65 

– Día de salida: Lunes

– Hora de salida: 05:00

– Duración: 1 día

– Se hace una parada a medio camino para descansar unas 10 horas en un hotel incluido en el precio, en la aldea Santa Clotilde.

 

* De Iquitos (Perú) hasta la triple frontera

– Lancha

– Empresa Golpinho

– U$S 40

– Desayuno y Almuerzo en la lancha incluidos.

-Día de salida: domingo, miercoles y viernes.

– Duración: 12 horas

– Te deja en la isla Santa Rosa.

 

* De Isla Santa Rosa hasta Leticia (Colombia), pasando por migraciones de Perú.

– Canoa

– Hablar con algunos de los lancheros que esperan en la isla.

– U$S 10

– Salen a cada rato.

– Duración: 10 a 20 minutos (contando trámite de salida de Perú en migraciones)

-Al final te deja en migraciones Colombia.

 

* De Leticia (Colombia) a Tabatinga (Brasil)

-Caminando

 

*De Tabatinga (Brasil) hasta Manaos (Brasil)

– Barco de carga comercial

– Empresa: Rei Davi

– Hay que esperar que el barco esté en la ciudad y hablar directamente con alguien de la tripulación que esté identificado.

– U$S 100 camarote

  U$S 50 espacio para hamaca

– Días de salida: variables. Nosotros salimos un lunes.

– Hora de salida: 12:00 hs (en teoría).

– Incluye desayuno, almuerzo y cena.

– Duración: 3 días (en sentido contrario, demora 5).

 

 

 

 

 

 

ULTIMAS PALABRAS

 

Y como broche de oro, quiero terminar invitando a todos que realicen una travesía de este estilo a través del mítico Amazonas.

 

A lo mejor no ven delfines rosados, ni anacondas, ni caimanes.

Quizás tampoco les haga mucha gracia ir en una canoa bamboleante sin chaleco salvavidas y con pirañas debajo de sus pies. Y capaz, tampoco les gusta bañarse con agua marrón.

 

Pero el Amazonas está ahí, en todo momento, irradiando esa fuerza que lo hace mágico.

 

Atardecer en rio Amazonas Brasil

 

Y todos esos tramos de lanchas y barcos te permiten ver realidades diferentes a las que uno está acostumbrado.

Te permite ver niños de caritas sucias de juegos, esperando que llegue la lancha para ver que cosas extrañas traerá consigo.

Personas adultas que caminan siempre descalzas. Casitas perdidas en medio de la selva, donde creías que ningún humano podría llegar, y mucho menos establecerse. Miradas de extrañeza y palabras tímidas al pasar.

Te permite ver la grandeza humana en los pueblos más pequeños.

 

Que no importa cuantas palabras lindas escriba, la experiencia se vive con los ojos, la nariz, los oídos, la piel, y el corazón. La selva no se cuenta, se respira.

 

Y darnos cuenta, una vez más, que somos pequeñitos frente a la naturaleza, pero que nos amigamos, somos aliados, porque todos somos parte de lo mismo, y hacia el mismo lado vamos.

 

Gracias Amazonas, por tanto.

 

Travesía por el Amazonas – Parte III – Brasil: El rio Amazonas en barco de carga hasta Manaos
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3 Comentarios
  1. Hola Chicos!

    Thank you so much for sharing with us your trip/experiences. You had loads of details that helped us a lot to understand better what is waiting for us hahaha.

    Gracias 😉

    • Hola!

      We are so glad that our post was useful for you guys!!! We hope we can help even more to everybody 🙂 .
      Have a nice trip and feel free to ask us any time!

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