UYUNI

 

Uyuni es probablemente la ciudad màs turìstica de Bolivia, y eso se nota desde el primer momento que llegás, desde la cantidad de gente ofreciendo tours a mansalva, hasta la cantidad de turistas que andan rondando. Por suerte, no se nota tanto en los precios de la comida, que sigue siendo bastante económica, si sabés dónde buscar.

 

Y hago hincapié en la gente de los tours, porque es increíble la cantidad de agencias que ofrecen visitas al salar. No es raro que te pase gente por al lado, que en apariencia están viniendo de hacer las compras, y cuando te cruzan te dicen “¿están buscando tour al salar?”. De hecho, nos pasó de ver desde lejos una señora que venía hablando por celular, y cuando se iba acercando a nosotros, cortó apresuradamente la llamada, para plantarse frente nuestro y decirnos “¡Hola chicos! ¿Van al salar? Les puedo ofrecer tour barato barato”.

 

Si bien nosotros no utilizamos un tour para ir al famosísimo salar que da vida a esta ciudad, les recomendamos que si van a usar uno, averigüen en todas las agencias que puedan antes de decidirse por una, ya que los precios varían, y ante la competencia, no es raro que algunos les ofrezcan rebaja.

Hay tours por 1 día, 2 o 3, así que, si deciden usar uno, van a tener varias opciones para elegir.

 

Aún así, en este post nos vamos a enfocar en cómo visitar el salar de Uyuni sin tours ni guías, ya que esa es la forma en como lo hicimos nosotros, y por ende, podemos hablar con propiedad.

 

VISITAR EL SALAR DE UYUNI SIN TOURS NI GUÍAS

 

Hay que tener en cuenta que el salar es muy grande, y es fácil perderse si nos metemos en el medio del desierto blanco sin conocerlo bien, sobre todo porque no hay puntos de referencia para guiarnos, sino un inmenso blanco delimitado por el horizonte.

 

Una buena opción, es ir a la isla de Incahuasi, también llamada isla de los cactus, por motivos obvios.

 

Isla Incahuasi o isla de los cactus Uyuni

 

En la ciudad, hay buses que salen de la ciudad de Uyuni y te dejan directamente en la isla.

DATO CURIOSO: la terminal de buses de Uyuni no es una edificación propiamente dicha, sino una cuadra llena de agencias de transporte, hacia ambos lados de la calle. Te vas a dar cuenta porque la calle que abarca esa cuadra suele estar llena de buses.

Estos buses que nos sirven para ir a Incahuasi, suelen ir a un pueblo llamado Llica, que queda un poco más allá de la isla, por lo que cuando compres tu boleto, tenés que especificarle a la persona que te lo vende, que te querés bajar en la isla de Incahuasi; de esta manera, te va a salir un poquito más barato.

 

Nosotros compramos el boleto en una agencia de buses llamada “19 de Noviembre” (que está en Arce Esq. Perú) y para ir a Llica cuesta unos 30 bolivianos, mientras que si te bajas en la isla, pagás 25 (precios a diciembre de 2018).

 

Al momento de subirte al bus, tenés que avisarle al chofer que te deje en la isla de Incahuasi, para que haga una parada allá (ya que la mayoría de la gente sigue hasta Llica).

También tenés que pedirle que te vaya a buscar al día siguiente (o el día que quieras irte) y si podés avisarle también a la señora que te vendió los boletos cuando los compraste, mejor.

Una vez te bajás en la isla, vas a ver varias banderas clavadas en frente a unas mesitas y asientos hechos todos de sal.

A la vuelta, si te acordaste de pedirle al chofer que te pasara a buscar, el bus va a pasar por la isla entre las 07:00 y las 07:30. Tenes que esperarlo en el mismo lugar en donde te dejó, es decir, donde están las banderitas.

Cuando te metas en la isla, vas a ver que, subiendo, a mano izquierda hay un restaurante y a mano derecha, una casa que vende artesanías y recuerdos del lugar.

 

Parte turistica de isla Incahuasi Uyuni

 

Al lado del restaurante, sale un camino que te lleva a una escalerita, donde subiéndola podés llegar hasta un mirador. Nosotros comenzamos a subir hasta que vino un señor corriendo a decirnos que teníamos que pagar 30 bolivianos cada uno por subir la escalerita, así que, indignados ante semejante precio por un mirador que no parecía valer tanto la pena, nos dimos media vuelta y volvimos.

Pero es tu opción si querés pagar o no por hacerlo. A nuestro parecer, no valía la pena.

 

Esta parte de la isla es la más turística, y es donde paran las camionetas que hacen los tour, así que es común que las mesitas donde están las banderas estén ocupadas, y que haya mucha gente sacándose las típicas fotos saltando y demás.

Nosotros comenzamos a caminar por el salar, rodeando la isla, hasta llegar casi al lado opuesto de donde está la parte turística (esa donde están las banderas y el restaurante). Esta caminata no nos llevó mas de 20 minutos, con mochilas y todo, ya que la isla es bastante chica.

En esa parte, tenés todo el salar para vos solo/a, y las vistas son hermosas e infinitas.

De hecho, si mirás para la isla, de ese lado no vas a ver nada más que cactus y naturaleza salvaje, sin rastros humanos.

 

ACAMPAR EN EL SALAR

 

Algo que tenés que tomar en cuenta, para que no te pase como a nosotros, es que si querés acampar en el salar tenés que ubicarte al menos a 200 metros de la isla.

Nosotros nos pusimos a unos 50 metros, y al rato apareció una camioneta conducida por un señor que nos dijo que no se podía acampar tan cerca de la isla, y nos explicó lo de los 200 metros.

Acampando en Uyuni

 

 

Otra cosa importante a saber, es que NO SE PUEDE ACAMPAR DENTRO DE LA ISLA DE INCAHUASI, a menos que lo hagas en un refugio pago.

 

¿Y qué es un refugio pago?

Para aquellos que no están bien preparados para la noche en el salar, o simplemente no quieren estar en medio de la nada, la isla tiene refugios en donde podés poner la carpa.

Estos refugios son rudimentarias edificaciones que consisten en 3 paredes hechas de piedras, y un techito. Ayudan a detener las inclemencias del viento, pero no es que vas a estar en un cuarto de hotel con baño y ducha, sino simplemente un lugar donde soportar mejor el crudo clima nocturno de Uyuni.

 

Cada refugio cuesta unos 30 bolivianos, y si bien nosotros rechazamos la oferta que nos ofreció el señor de la camioneta, sabemos por otros viajeros, que se puede negociar el precio.

 

Y hablando del señor de la camioneta, luego de insistirnos en que de noche el clima era muy frío y ventoso (y nosotros insistirle en que estábamos preparados) y en que era peligroso acampar en el salar porque corríamos riesgo de ser atropellados por las camionetas que pasaban de noche, se fue, y nosotros tuvimos que mover la carpa, más en el medio del salar.

 

De vez en cuando pasaba a lo lejos alguna camioneta, y una de ellas se acercó, donde una pareja nos advirtió lo mismo que el otro señor; que acampar allí podía ser peligroso y que nos convenía poner reflectores a unos 15 metros de la carpa para que no nos atropellen los autos en la noche.

Como no teníamos reflectores, pero nuestra carpa tiene el logo de la marca de forma que funciona como reflector, les agradecimos y ellos siguieron viaje.

Spoiler
No nos atropelló ningún auto, estamos vivitos y coleando.

 

Si vas a acampar en el medio del salar, es importante que tomes varias cosas en cuenta:

1) Llevate comida y mucha agua: es cierto que en la isla hay un restaurante, pero los precios son bastante más altos que en la ciudad de Uyuni, así que lo mejor es que te compres algo antes de salir, y te lo lleves contigo. La fruta o comidas que no se echen a perder fácilmente son buenas opciones. Nosotros la misma mañana, justo antes de tomar el bus, compramos arroz con pollo y papas (todo cocido) por 13 bolivianos cada porción, y unos mango-manzana, además de 3 litros de agua.

2) Preparáte para el viento y el frío nocturnos: es MUY IMPORTANTE que tengas una carpa que resista el viento… y con eso no me refiero a que creas que puede resistirlo, sino que sea una carpa construida especialmente para resistir el viento.

 

 

La forma en la que sopla en Uyuni a la noche, es cuasi a niveles de tornado. Nuestra carpa está diseñada especialmente para resistir grandes vientos, pero en más de una oportunidad creíamos que se iba a destartalar. El espacio adentro se redujo a la mitad, porque al soplar tan fuerte, la carpa se inflaba hacia adentro, dejando un espacio bastante menor que el real. Las varillas se doblaban hasta ángulos inimaginables y en más de una oportunidad Wa tuvo que salir a chequear que no se hubiesen roto, y a ajustar las correas de las esquinas para que el cubrecarpa quedara más tirante y de esa forma se “embolsara” menos.

 

 

Otra cosa a tomar en cuenta, es que es muy difícil clavar estacas en el salar, de hecho, nosotros no pudimos. Quizás, con un martillo o una piedra que lleves contigo se pueda (porque olvidate que encuentres una en el salar), pero nosotros no lo hicimos, simplemente enganchamos el cubre carpa en las varillas, donde van los 4 enganches de las esquinas de la carpa.

De todas formas, y hablando sin pruebas verídicas, no estoy segura si es buena idea clavar estacas, ya que la fuerza que haría el viento sobre ellas sería muchísima, y no sé si aguantarían.

 

Otra cosa importante, es tener sobres de dormir que resistan bajas temperaturas porque el frío en el salar es igualable al frío que experimentamos en zonas nevadas como Ushuaia o El Chaltén, en pleno invierno.

Y ojo, que nosotros fuimos al salar en Diciembre.

 

De hecho, a mi me costó muchísimo dormir, porque no hubo forma de que mis pies estuvieran calientes, ya que el viento soplaba tan fuerte, que si bien no entraba por la parte superior y media de la carpa, a nivel de los pies de sí pasaba algo de viento (en la zona donde el cubrecarpa no llegaba a cubrir bien), y por más que siempre tuve el cuerpo bien calentito (nuestro sobre de dormir es para -15º C), los pies nunca pudieron siquiera acercarse a una temperatura cómoda.

TIP DE MONTAÑISTA: en lugares de mucho frío, es recomendable sacarse toda la ropa para meterse al sobre; de esa forma el calor del cuerpo no se ve obstaculizado por la tela y queda concentrado dentro del sobre, brindando más calor. También se aconseja meter los celulares dentro del sobre, para que el frío extremo no afecte la batería.

No les cuento lo que fue desarmar la carpa a las 05:30 hs… Decir que no sentíamos los dedos es poco.

 

Así que sí, el frío comienza a picar fuerte sobre las 18:00 hs, y continúa hasta las 07:00 hs más o menos, alcanzando su punto máximo en la medianoche y madrugada.

El viento comenzó a soplar también sobre las 18:00 hs, y recién se calmó sobre las 04:30 hs.

 

3) También preparáte para el calor de la mañana y la tarde: sí, así como te digo que te cuides del frío en la noche, preparáte para achicharrarte en la tarde, ya que el sol abrasa en la mañana y hasta las 17:00 hs más o menos.

 

IMPRESCINDIBLE llevar lentes de sol, gorro, protector solar, y si es posible, cubrirte la piel lo más que puedas.

El sol refleja mucho más fuerte en la sal blanca que rodea todo, y aunque no te des cuenta, te quemás mucho más de lo que crees.

 

4) Lleva bolsitas para tus residuos: es importante que seas consciente del daño que podría causarse si todos acampásemos en el salar y dejásemos la mugre por ahí tirada. Así que conviene llevar bolsitas de nylon para tirar nuestros desechos de comida allí, y luego cuando te vayas, podés tirarlas en los tachos de basura que están en la parte turística de la isla, justo donde para el bus. Y este tema nos lleva a otro…

 

5) No hay tiempo para delicadezas en el salar: vamos a hablar de eso que nadie habla… si tenés que ir al baño, y estás acampando en el salar, lamento decirte que vas a tener que dejar la etiqueta de lado. Para la opción A, vas a tener que dejar tus desperdicios líquidos en donde puedas, si tenés una botellita mejor, sino bueno… a la buena de dios. Y para la opción B, tomá en cuenta lo mismo que el punto anterior, si bien el líquido puede ser absorbido por la sal (aunque más bien la corroe) lo sólido no va a desparecer así tan fácil y contamina mucho más, así que si te dan ganas de vaciar los intestinos en el salar, lo mejor es que hagas adentro de una bolsita y la tires junto con los demás desperdicios.

 

Y sí, hay que ser valiente para salir de la carpa a la 1 de la madrugada, sacar las pompis a merced del inclemente viento y el frío, y vaciar el alma. Costó, pero al menos me siento realizada.

 

Siguiendo estos 4 pasos, seguro que vas a poder sobrevivir al salar de Uyuni.

Pero claro, lo más probable es que ahora nos estés mirando como de cotelete, con cara de desconfianza y cuestionándote una sola cosa…. ¿vale la pena tanto esfuerzo?

No te lo vamos a decir, mejor vamos a dejar que las imágenes hablen por sí solas, porque ya lo dice el refrán, “una imagen vale más que mil palabras”.

Vista del salar de Uyuni desde la carpa

Tener estas vistas desde tu humilde hogar, no tiene precio.

 

Ver este atardecer antes de cenar…

Atardecer en salar de Uyuni

 

 

Y este amanecer al despertar….

Amaneciendo en Uyuni

 

.. tampoco tiene precio.

Pero como tanta belleza me desborda y sale por los poros, no puedo evitar comentar algo al respecto: sí, el salar de Uyuni vale muchísimo la pena.

Desde el momento que te ves, ahí, en medio de un desierto blanco, donde a medida que baja el sol vas perdiendo el horizonte porque se funde con el cielo, sabés que estás justo donde tenés que estar.

Cada paso que das en el salar sentís que estás caminando sobre un ser vivo, de pellejo blanco, tranquilo pero peligroso, que se merece todo tu respeto y admiración.

Y si bien este pensamiento se contrapone con el hecho de que un lugar tan salado y árido hace que cualquier tipo de vida silvestre sea casi inexistente, no puedo evitar pensar eso cuando bajo la mirada al piso y veo esas venas o nervaduras que se interconectan entre sí a través de toda la superficie blanca.

 

Piso nervado en salar de Uyuni

 

En medio del salar, en la noche, sin contaminación lumínica artificial, donde las estrellas parecen estar más cerca y no se ve nada más que un leve reflejo lunar sobre la penumbra, es cuando te volvés consciente de lo pequeñitos que somos… y aun así hacemos tanto, vivimos tanto, sentimos tanto.

 

 

Sí, estar en el salar de Uyuni puede ser duro, pero definitivamente, vale la pena.

Te hace sentir tan insignificante y tan vivo al mismo tiempo, que creo que todos deberíamos experimentar esta sensación al menos una vez en la vida.

 

OK, TODO MUY POETICO PERO ¿Y LAS FOTOS CLÁSICAS?

 

Sí sí, sabíamos que alguien nos iba a preguntar sobre esto…

Si buscás en Google imágenes sobre el salar de Uyuni, te va a caer una catarata de gente liliputiense, en la mano de un gigante, o a punto de ser comidos o pisados por uno, o pisados, o luchando contra dinosaurios enormes, etc.

Y es que, al no haber puntos de referencia alrededor, Uyuni es un lugar perfecto para crear estos efectos en las fotos, sin necesidad de recurrir a ningún programa de diseño.

Si bien siendo solamente dos personas es más complicado, y sin tener muñequitos de dinosaurios que nos auxiliaran, algo pudimos hacer.

 

Fotos divertidas en Uyuni tarro dulce de leche

 

Fotos divertidos en Uyuni zapato

 

 

Y es que en Uyuni uno puede convertirse en lo que sea: desde un filósofo que se cuestiona la existencia humana con solo verse en medio del salar, pasando por un ser en miniatura a punto de ser aplastado, hasta ser el primer hombre, aquel Adán que con el toque de vida se convirtió, según el catolicismo, en el comienzo de la humanidad.

 

 

YAPA – Uruguay presente

 

Mientras esperábamos que viniera el bus que nos llevaría de nuevo a Uyuni, pasa una bici, desde la cual su conductor nos pregunta, lleno de expectativa, si la mochila con la bandera de Uruguay era nuestra. Al responder que sí, su reacción fue estrecharnos la mano diciendo entre risas de complicidad “¿todo bien bo?”.

Uruguayo en Uyuni

 

 

Jorge es un viajero uruguayo que, faltando un año para recibirse de arquitecto, decidió dejarlo todo para recorrer el mundo en su bici, comenzando por América. La alegría y sorpresa de encontrar compatriotas en un lugar tan remoto como Uyuni, y encima, haciendo lo mismo, fue mutua.

Si bien nosotros no somos el patriotismo personificado, ojalá sigamos encontrando gente de nuestro paisito, que tan conservador puede ser a veces, dejando de lado las barreras que la sociedad nos impone, para cumplir sus sueños, por muy locos que a los demás le parezcan.

 

YAPA 2 – Cementerio de Trenes

 

Y ya que estás en Uyuni y si tenés que hacer un poco de tiempo como nosotros pero ya te recorriste la ciudad de Pe a Pa, te podés dar una vueltita por el cementerio de trenes, para variar.

 

Vias en cementerio de trenes

 

Es lo que su nombre te dice, pero sin ser una zona rodeada de muros altos ni repleta de lápidas.

Saliendo desde el centro de Uyuni, tenés que agarrar al Sur-Oeste y seguir las vías del tren (más intuitivo no podía ser).

 

 

Pero, como si se tratase de una advertencia para que sepas que te estás dirigiendo a un lugar donde descansan restos de grandes colosos que alguna vez fueron parte importante en el desarrollo de la ciudad y por ende con un dejo de tristeza, es necesario atravesar zonas llenas de basura tirada a los costados de estas venas de metal, donde cada tanto podés encontrar incluso algún resto digno de un cementerio no tanto de trenes, sino de animales.

 

Cuerno camino al cementerio de trenes

 

 

El cementerio, sin cartel que lo anuncie ni nada parecido, no es más que una zona repleta de esqueletos metálicos, decorados con el óxido de antaño y los grafitis modernos.

 

Vagon pintado en cementerio de trenes

 

Algunos lucen únicamente los huesos de lo que fue el medio de transporte más importante en otras épocas, mientras que otros muestran golpes tan violentos como si fuesen de papel en vez de metal.

 

Cementerio de trenes fondo Uyuni

 

No hay uno solo de estos restos que no haya sido alterado por la mano del artista callejero, o simplemente de la persona que quiso dejar su huella para aquel que quiera verla. La mayoría ya no presentan las chapas del piso llegando a obstaculizar la imaginación, pero aún así, se estremece un poco la piel cuando entrando a uno de estos vagones abandonados, te parece sentir las voces de los pasajeros de antaño, o el clic clac del vaivén de la mercadería que transportaban.

 

Vagon de cementerio de trenes Uyuni

 

Y las largas hileras de vagones, aún unidos, se hace infinita cuando las miramos desde la conciencia de que aunque hayan pasado tantos años, esos trenes siguen allí, juntos, esperando que sus engranajes vuelvan a funcionar, que sus interiores vuelvan a resonar con el barullo de la gente, de los animales, y que sean una vez más, uno de los principales pilares de la subsistencia de la ciudad.

 

Cementerio de trenes

 

 

Quizás ellos no lo saben, pero aún hoy, en pleno siglo XXI y llenos de tatuajes ajenos acordes a la época, con pedazos desperdigados por ahí, golpes imposibles, y sin necesidad de moverse, son un atractivo turístico que de alguna manera, ayuda, como lo hizo en otros tiempos, a la prosperidad de la ciudad.

 

 

 

 

¿Como visitar el salar de Uyuni barato?
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